Llegó al hogar a
los seis días. Su mamá biológica la había nombrado Anastasia*. Después de darle la vida y
entregarle su nombre, su mamá biológica la entregó al hogar. Dijo que no
podría cuidar a Anastasia.
En el hogar,
todos se enamoraron de ella. Era una bebé hermosa, con ojos grandes y morados,
unas pestañas largas, y esos deditos pequeñitos preciosos que nos fascina de
los bebés.
Después de que
una mamá entrega a un bebé en adopción, tiene un plazo de 30 días hábiles para cambiar
de opinión y decir que se quiere quedar con su niño o niña. La mamá de
Anastasia la entregó y no miró atrás, o por lo menos, no volvió a buscar a su
hija. No podemos juzgar a la mamá. Tuvo bastante coraje para vivir el
embarazo—ninguna mujer te diría que es una experiencia fácil—y tuvo la
sabiduría para reconocer que no podría cuidar bien a Anastasia.
En el hogar,
todas las tías pasaban tiempo con la Anastasia en brazos. Las visitas del hogar
también quedaron fascinadas con la angelita.
La Anastasia,
por su parte, esperaba. Era como que ella sabía que algo venía, como que sentía
que había alguien esperándola.
Y así era.
A los cuatro
meses llegó la noticia de que le habían encontrado una familia adoptiva para
Anastasia. Su familia nueva decidió cambiar su nombre.
La próxima
semana, ella se va con su nueva familia con un nombre nuevo. “Violeta” la nombraron.
Para los que
dicen que los bebés que son adoptados vienen con muchos problemas y que crecen
en hogares horribles, la historia de Violeta contradice todo. Llegó sana al
hogar a los seis días y desde entonces, tuvo el mejor cuidado. Las tías del hogar la llevaron al doctor para
sus vacunas, y muchos voluntarios y trabajadores se aseguraron de que desarrollara
el apego. A los cuatro meses se va con su familia adoptiva saludable, feliz y
bien cuidada.
La historia de
Violeta y la situación actual en Chile me hace pensar en un tema bastante
fuerte e importante. En este momento hay mucha gente hablando en contra del
aborto en Chile, pero no dicen nada acerca de la adopción. Antes de decir “NO”
a la adopción, quizás deberíamos
estar ahí para mujeres como la mamá biológica de la Violeta y estar
dispuestos a adoptar a sus hij@s.
No quiero ser
una de esas personas que condenan a las mujeres en situaciones dificilísimas que
intentan navegar el mundo. En vez de simplemente gritar “no” al aborto, me
gustaría mostrar lo mucho que valoro la
vida de los bebés y las mamás. Quiero ser una persona que usa toda su fuerza para decir “SÍ” a la adopción. Me gustaría
ver menos personas gritando “no al aborto” y escuchar más personas diciendo, “SÍ, estoy dispuesto a ayudarte a pagar los gastos
del parto, SÍ estoy disponible para acompañarte durante tu embarazo sin
juzgarte y SÍ estoy dispuesto a adoptar
a tu bebé, SÍ puedo ser la mamá
adoptiva de una niña como la Violeta.”
