Translate

Friday, February 6, 2015

PRO Adopción



Llegó al hogar a los seis días. Su mamá biológica la había nombrado Anastasia*. Después de darle la vida y entregarle su nombre, su mamá biológica la entregó al hogar. Dijo que no podría cuidar a Anastasia.

En el hogar, todos se enamoraron de ella. Era una bebé hermosa, con ojos grandes y morados, unas pestañas largas, y esos deditos pequeñitos preciosos que nos fascina de los bebés.

Después de que una mamá entrega a un bebé en adopción, tiene un plazo de 30 días hábiles para cambiar de opinión y decir que se quiere quedar con su niño o niña. La mamá de Anastasia la entregó y no miró atrás, o por lo menos, no volvió a buscar a su hija. No podemos juzgar a la mamá. Tuvo bastante coraje para vivir el embarazo—ninguna mujer te diría que es una experiencia fácil—y tuvo la sabiduría para reconocer que no podría cuidar bien a Anastasia.

En el hogar, todas las tías pasaban tiempo con la Anastasia en brazos. Las visitas del hogar también quedaron fascinadas con la angelita.

La Anastasia, por su parte, esperaba. Era como que ella sabía que algo venía, como que sentía que había alguien esperándola.

Y así era.

A los cuatro meses llegó la noticia de que le habían encontrado una familia adoptiva para Anastasia. Su familia nueva decidió cambiar su nombre.

La próxima semana, ella se va con su nueva familia con un nombre nuevo. “Violeta” la nombraron.

Para los que dicen que los bebés que son adoptados vienen con muchos problemas y que crecen en hogares horribles, la historia de Violeta contradice todo. Llegó sana al hogar a los seis días y desde entonces, tuvo el mejor cuidado.  Las tías del hogar la llevaron al doctor para sus vacunas, y muchos voluntarios y trabajadores se aseguraron de que desarrollara el apego. A los cuatro meses se va con su familia adoptiva saludable, feliz y bien cuidada.

La historia de Violeta y la situación actual en Chile me hace pensar en un tema bastante fuerte e importante. En este momento hay mucha gente hablando en contra del aborto en Chile, pero no dicen nada acerca de la adopción. Antes de decir “NO” a la adopción, quizás deberíamos estar ahí para mujeres como la mamá biológica de la Violeta y estar dispuestos a adoptar a sus hij@s.

No quiero ser una de esas personas que condenan a las mujeres en situaciones dificilísimas que intentan navegar el mundo. En vez de simplemente gritar “no” al aborto, me gustaría mostrar lo mucho que valoro la vida de los bebés y las mamás. Quiero ser una persona que usa toda su fuerza para decir “SÍ” a la adopción. Me gustaría ver menos personas gritando “no al aborto” y escuchar más personas diciendo, “SÍ,  estoy dispuesto a ayudarte a pagar los gastos del parto, SÍ estoy disponible para acompañarte durante tu embarazo sin juzgarte y estoy dispuesto a adoptar a tu bebé, puedo ser la mamá adoptiva de una niña como la Violeta.”

 *Como en todos mis posts, cambié el nombre de la niña para protegerla 

**Me encantaria leer sus comentarios y pensamientos y sus historias. Porfavor, envialos a sarah.e.baranik@gmail.com



Sunday, February 1, 2015

¿PELIGRO?


Estoy estudiando sacar mi licencia en Chile. Recién terminé el libro de 167 páginas que se llama, “El Libro de Nuevo Conductor.” El libro empieza con hechos de la responsabilidad y los riesgos de conducir, y el daño que puede pasar: “Más que 3,000 personas fallecen cada día en el mundo como consecuencia de los accidentes de tránsito. Éstos son la primera causa de muerte en los jóvenes.” 


Así de serio, también, empiezan las charlas pre-adoptivas1, según lo que me han dicho varias mamás que han adoptado. Como me dijo una mamá que adoptó, “La primera charla te mete un montón de miedo –o sea, en el fondo siento que intentan tirarte para abajo…pero en realidad no nos decían nada que no pensáramos que nos iban a decir, cosas como ‘ellos tienen un trasfondo difícil’ o ‘no piensa que ustedes pueden elegir lo que ustedes quieren’ o ‘no es como están buscando el niño perfecto’...”  

 O sea, parece que ambos el sistema chilena de adopción y de conducir intentan informarte del peso de su decisión de adoptar o conducir.

Cuando digo a la gente que estoy estudiando para sacar mi licencia de conducir en Chile, me felicitan. Me dicen “que bien – es muy importante tener eso en caso de emergencia” o “bakan – te dará más independencia” o “bueeeno – tu marido puede tomar más en las fiestas y tú puedes conducir de vuelta…” En todos los casos, cosas positivas. Nadie me ha dicho, “Oye, sabes que, más que 3,000 personas fallecen cada día en el mundo como consecuencia de los accidentes de tránsito. Éstos son la primera causa de muerte en los jóvenes.”  

Mis amigas que han adoptado se encuentran con lo opuesto. Aunque en 2014 habían 705 nin@s en programas y residencias en la Área de Adopción en Chile (y de los cuales habian 419 en programs de PAG3 y 2034 en programas de PRI), poca gente les felicitan por participar en ayudar hacer un cambio en su país. Lo opuesto: están confrontado con preguntas como, “¿Por qué quieres hacer eso? ¿No sabes que este chiquillo te puede dañar? ¿Estás seguro que quiere hacer eso? ¿No sabes que los niños adoptivos son mal agradecidos?”. Muchos están enfocados en lo negativo.

¿Por qué comparo mi experiencia de adquirir mi licencia de conducir con las experiencias de mis amigas al buscar sus hijos adoptivos? ¿Son bastantes diferentes, no? ¡CLARO que sí! Sin embargo, encuentro un poco contradictorio que la gente sea tan rápida para decir los peligros de adoptar a una familia considerando la opción cambiar la vida de un niño o una niña y sin embargo, nadie me  menciona ningún peligro de conducir, aunque es la causa número uno de matar jóvenes en el mundo.  

 No te digo que son cosas iguales—obviamente, sus riesgos son diferentes, y sus impactos son diferentes también. En el caso de conducir, a lo mejor puedo ayudar unas de mis mejores amigas a traer a su bebé a casa y al doctor. Podría llevar mi abuelita al hospital. Pero también hay el riesgo que puedo matar a alguien, o dejarles sin la habilidad de caminar o peor. En el caso de la familia adoptiva, va a dar un hogar permanente a un niño o una niña. Van a dar una nueva oportunidad de tener una familia constante y un cariño esencial por su desarrollo. Podrían enfrentar situaciones emocionales difíciles, como cualquier familia que decide tener niños. Podrían ver un carácter fuerte en su hijo o hija, como cualquier padre o madre. Pero con todos estos riesgos, nadie va a morir. Y a lo mejor, esta decisión traerá más vida.

¿Mi punto? Las familias adoptivas saben los riesgos que están tomando. Ellos han tenido que pensarlo mucho y es obligatorio hacer las charlas pre-adoptivas. Entonces, quizás cuando hablamos con ellos, podríamos darles más apoyo. Si estamos bien en decir a alguien tomando su prueba de conducir “que bien que vas a conducir”, aunque significa arriesgar su vida, tenemos que parar de ser contradictorios y felicitar la gente que ha decidido adoptar.

Al fin y al cabo, ellos están dando una familia a un niño.



1.Una persona puede asistir una charla pre-adoptiva después que inscribirse en el sitio web
2.  Ver la página 32 y adelante de los estadísticos de SENAME para más información. El número 705 se refiere al número de los niños en hogares asociados con adopción al tiempo de encuesta de SENAME. Eso no significa que todos ellos están disponible de adopción y el informe anual de Sename explica eso mucho mejor que puedo en este post.
3. Programa de reparación del abandono para la integración de niños institucionalizados en familia alternativa a la de origen (basicamente, es la etapa antes que los nin@s van a su familia adoptivos)
4. Programa de Adopción global